Cure

El campus de Meléndez de la Universidad del Valle, en la ciudad de Santiago de Cali – Colombia, se extiende por largas cuadras de edificios con pasillos empinados, largas carreteras junto a amplias zonas verdes y senderos sin pavimentar.


Conocerla por completo toma tiempo, al punto que muchos de sus estudiantes se gradúan sin recorrer una buena parte. Sin embargo, Jalime Zúñiga Silva y Lina Jiménez Vivas encontraron en estos terrenos irregulares una oportunidad para aplicar los conocimientos que cultivaban en su carrera de Diseño Industrial. Su idea resultó ser tan original que hoy les ha permitido obtener una patente que promete ofrecer al sector salud una solución integral ante emergencias en todo terreno.

Como en cualquier lugar con interacciones humanas, las emergencias médicas estaban a la orden del día en la Universidad del Valle. Pero lo que realmente preocupaba a Jalime y Lina eran las dificultades y distancias que el servicio de respuesta a emergencias debía atravesar para llevar a sus pacientes a los sitios de atención. Así nació la idea de CURE, una unidad móvil de respuesta a emergencias especialmente diseñada para recorrer largas distancias, llegar a lugares complejos a donde las camillas y vehículos tradicionales no pueden y que brinda una mayor capacidad de maniobra a quienes son esenciales en las tareas de auxilio y rescate: los paramédicos y brigadistas.

Los fundamentos técnicos detrás del diseño final de CURE fueron producto de un proceso que se sustentó en la investigación, las validaciones con terceros y en la conexión entre la diversidad de necesidades implicadas en situaciones de emergencia.

Investigación


La idea de CURE acompañó a Lina y Jalime en sus últimos semestres de carrera hasta convertirse en su proyecto de grado. Esto les permitió profundizar en la investigación sobre necesidades que otros productos en el mercado no satisfacían y a las que precisamente brindarían solución con el diseño de su camilla.

Partieron de la idea de que cuidar al paciente era tan importante como cuidar de los paramédicos, pues, como aclara Jalime, el peso que deben cargar “puede generar lesiones como lumbalgias o durante el traslado provocar accidentalmente esguinces de tobillo que incurren en un riesgo directo para el paciente; cualquier factor que afecte al rescatista puede afectar la salud del paciente”. En consecuencia, uno de sus grandes retos fue optimizar la articulación entre la camilla adaptable (posiciones decúbito supino y fowler) y una unidad móvil que permitiera a los paramédicos moverse con velocidad y estabilidad al tiempo. Tras meses de investigación invertidos, lograron integrar orgánicamente ambas partes, dando paso a que idearan un plus que es distintivo en su diseño: el botiquín integrado.


El botiquín integrado en la estructura de CURE permite a los paramédicos acceder a sus instrumentos de una manera mucho más ágil que la convencional.

Normalmente deben cargar con estos botiquines en sus espaldas, lo que estorba a la hora de realizar maniobras y exige un esfuerzo innecesario que estas diseñadoras industriales delegaron al movimiento de la camilla.


Además de sus ventajas en cuanto a diseño y estructura, resistencia a los impactos y movilidad que permite, la implementación de CURE reduce costos y esfuerzos al demandar una menor cantidad de personal, pues de los seis brigadistas que se requieren normalmente para atender una urgencia con camilla rígida, CURE solo requiere de un máximo de tres. Una reducción que fue resultado de la investigación aplicada a los escenarios que se buscaba impactar, como empresas, plantas industriales, otros campus universitarios y territorios rurales lejanos.


Validación con terceros


Desde etapas tempranas del proyecto, y gracias al primer impulso de la OTRI de la Universidad del Valle, CURE recibió muy buenos comentarios y retroalimentaciones por parte de la Cruz Roja, miembros de rescate de la Defensa Civil Colombiana y de funcionarios del Estadio Pascual Guerrero. “Fue un reto grande porque teníamos que contemplar las diferentes profesiones que se involucran en el tema de emergencias”, dice Jalime al recordar los inicios del proyecto.


Al determinar que los brigadistas serían los usuarios más frecuentes de CURE, decidieron relacionarse a fondo con ellos. “Fuimos a terreno a medir sus tiempos de trabajo, ver cómo recogían a los pacientes, observar dónde guardaban sus implementos, cómo se comunicaban entre ellos”. Finalmente, buena parte de la solución planteada responde a las necesidades de trabajo que enfrentan día a día los rescatistas, paramédicos y brigadistas.

Sin duda, uno de los desafíos globales que enfrentó el proyecto fue responder a la complejidad de necesidades del sistema de prevención y atención a emergencias colombiano, de sus paramédicos, pacientes y empresas, con un diseño simple que resultara efectivo, ágil, seguro y asequible.
 

Seguridad, funcionalidad y usabilidad en un diseño integral


CURE responde a los requisitos de seguridad de pacientes y brigadistas al estar diseñada para proteger su integridad física y laboral. Mejora considerablemente la usabilidad por parte de los paramédicos a la hora de maniobrar tanto la camilla como sus utensilios. Y su funcionalidad se pone a prueba cuando logra adaptarse a situaciones de emergencia en los terrenos de nuestra geografía colombiana: urgencias en zonas rurales, desastres naturales o emergencias en grandes sembradíos, plantas de producción con largas carreteras transitadas por maquinaria pesada y tantos otros escenarios.


Su bajo costo y compromiso con todas las partes involucradas le permite destacarse hoy como un producto con valor agregado para el sector salud. “El mayor valor que tiene CURE es la integralidad: va a responder de manera óptima a muchas necesidades que se plantean alrededor de esta actividad”, concluye Jalime.


Su patente concedida, nos cuenta Jalime, se emitió en un sorpresivo tiempo récord que hoy tiene más orgullosas que nunca a las creadoras de CURE. “Creemos que CURE puede llegar a muchas partes del mundo y resolver esas situaciones de emergencia que ocurren en todas partes todo el tiempo”. Y no es para menos, pues una patente otorgada asegura que un producto, por lo menos en su contexto nacional, tenga un nivel de competitividad muy alto frente a otros similares que no la ostentan. La patente es una posibilidad de explotación única y poderosa
que cualifica y destaca una invención sobre otras en el mercado.


Actualmente CURE prepara su prototipo para validación comercial. Junto a nuestro equipo de Transferencia de Tecnología del Centro de Innovación Reddi se presentará ante entidades como la Cruz Roja, el INVIMA y aseguradoras. Luego, CURE se transferirá a través de licenciamiento u otras estrategias con el apoyo de nuestro Equipo de Transferencia de Tecnologías, quienes contactarán con organizaciones que sean potenciales comercializadoras. Entre las de mayor potencial, por el momento, se cuentan empresas dedicadas a la producción y comercialización de dispositivos médicos y, por otra parte, ONGs o fundaciones encargadas de atender emergencias médicas en contextos rurales que puedan difundir la importancia de la entrada de este producto en su mercado. Posteriormente, ya en su etapa de comercialización, CURE buscará llegar a empresas con instalaciones y plantas industriales de grandes dimensiones, además de escenarios deportivos, instituciones educativas, gubernamentales y
Municipios rurales con geografías complejas, y así impactar positivamente, como asegura Jalime, “desde una empresa en la ciudad hasta el último rincón de Colombia”.

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