El Bioinsecticida para hormiga arriera más efectivo y eficiente del mercado

Escrito por los investigadores:
Saulo Bravo García, Ph.D en Administración.
Alexandra Patricia Donado, maestra en Administración.


Antecedentes


El proyecto “Bioinsecticida para el control de la hormiga arriera” surge en el año 2005 por una iniciativa del programa de Ingeniería Agroindustrial y el Grupo de Investigación de Biotecnología de la Universidad San Buenaventura de Cali, con el ánimo de contribuir a la erradicación de la hormiga arriera, una de las principales plagas del país. Este insecto daña gran variedad de cultivos como frutales, hortalizas, gramíneas, yuca, café, plátano, caña y forestales, entre otros. Ocasiona la caída prematura de las hojas de árboles y plantas, afectando el rendimiento del fruto y ocasionando pérdidas económicas para el sector agrícola. Actualmente, en el país se controla esta plaga con el químico Lorsban, composición de alta toxicidad que afecta el ecosistema y al consumidor final de los productos. Ante este panorama, surgió la necesidad de desarrollar un producto amigable con el medio ambiente, de mayor o igual efectividad que el producto químico mencionado y que permitiera una fácil manipulación. Esta biotecnología pasó por varias fases de desarrollo. Inicialmente, la formulación del Bioinsecticida se basó en esporas del hongo Metarhizium anisopliae, la cual fue patentada y, después de algunas mejoras, el compuesto cambió a esporas de los hongos Beauveria bassiana y Trichoderma lignorum. Estas esporas se adhieren al cuerpo de la hormiga produciendo toxinas que causan su muerte y la muerte del hongo Attamyces sp, su fuente de alimento, de tal forma que esta opción de control biológico actúa en dos vías: destruyendo a los insectos o eliminando su fuente de alimento.


En la actualidad existen diferentes formas de control de la hormiga arriera, pero no son tan eficientes debido a que, normalmente, el insecto termina adoptando algún mecanismo de defensa.
 
Las Spin-off académicas

A inicios del siglo XX, los gobiernos se percatan de que las universidades, además de ser unidades de transferencia de conocimiento, podían crear valor para el desarrollo de la industria y contribuir al crecimiento económico. Es así como nace la comercialización de la investigación como instrumento para la creación de empresa. Estas iniciativas empresariales que surgen al interior de las universidades, como el caso del proyecto de control biológico de la hormiga arriera, se conocen como Spin-off académicas. Estas propuestas innovadoras se destacan porque la investigación aplicada resulta en un insumo a través del cual se desarrollan nuevas tecnologías, se generan fuentes de trabajo y generan valor agregado en la actividad económica en general. Con frecuencia se destaca que las Spin-Off creadas en las universidades tienen un alto impacto en la economía. Esto se debe a que, tal vez, el sonado caso de éxito de Silicon Valley en California es hoy objeto de admiración e imitación en el mundo entero, debido a la alta concentración de riqueza que los ubica entre las regiones más ricas de Estados Unidos, albergando a algunas de las empresas tecnológicas más importantes del mundo.

No obstante, el éxito de las Spin-Off académicas no depende únicamente del apoyo institucional, sino también de los entornos competitivos y la articulación con el medio, así como de las condiciones económicas y las políticas de I+D+I de los países. Las instituciones deben tener, además de políticas de promoción a las Spin-Off, la infraestructura física y técnica necesaria, así como los recursos humanos y económicos para crear empresa a partir de los resultados de investigación. En el caso que la institución no tenga dichas condiciones, puede optar por el licenciamiento de patentes para fortalecer la relación entre universidad y empresa, como lo hace actualmente la Universidad de San Buenaventura Cali.

Acorde con la Asociación de Gerentes de Tecnologías Universitarias (AUTM) y ejecutivos de negocios que administran propiedad intelectual, la transferencia tecnológica es el proceso de entregar hallazgos científicos de una organización a otra para alcanzar mayores desarrollos y promocionar los productos resultantes mediante la comercialización.

Normalmente la transferencia se hace efectiva a través de acuerdos de licenciamiento sobre la propiedad intelectual entre las universidades y las empresas o entidades públicas que tengan las capacidades para la comercialización; siendo la universidad quien finalmente recibe pagos por concepto de regalías por el uso de los derechos. De esta forma, la universidad mantiene la propiedad y el control en el uso de los resultados de la investigación.

La Universidad de San Buenaventura, dueña de la patente del Bioinsecticida para el control de la hormiga arriera, no cuenta con una oficina especializada para el desarrollo de tecnologías. Pero esto no fue impedimento para que, en el año 2006, apoyara con sus propios recursos el desarrollo de esta patente, y así poder aplicar a convocatorias como la de Innpulsa Colombia en el año 2012, permitiendo la cofinanciación de nuevos desarrollos. La entidad mencionada es la unidad de gestión de crecimiento empresarial del gobierno nacional, que promueve el emprendimiento, la innovación y la productividad como ejes para el desarrollo empresarial.

En este momento, el proyecto recibe financiación de Colciencias -entidad del gobierno responsable de la investigación en ciencia y tecnología- para realizar las pruebas pertinentes que permitan evaluar la eficiencia de la tecnología en el Valle del Cauca, Huila, Chocó, Antioquia, Córdoba, Magdalena, Sucre y Cundinamarca y en diferentes pisos térmicos.
Partiendo de los resultados exitosos de los nuevos desarrollos del Bioinsecticida y la expectativa que pueden generar otras investigaciones con impacto en el crecimiento económico de la región, la Universidad de San Buenaventura de Cali se ha propuesto organizar un equipo especializado que apoye el proceso de patentes, transferencias de tecnologías y promoción de la investigación. La Universidad cuenta con un comité de propiedad intelectual encargado de cuidar el cumplimiento de normas y leyes. Actualmente ha considerado reinvertir los pagos por el licenciamiento de patentes en el fomento a la investigación y en estimular la propiedad intelectual en los grupos de investigación.

Al ser miembro de la Red de Universidades para la innovación del Valle del Cauca RUPIV y apostarle al fortalecimiento de las tareas de ciencia, tecnología innovación, La Universidad San Buenaventura encontró en el Centro de Innovación Reddi el aliado perfecto para recibir el apoyo que estaba necesitando para potenciar los nuevos desarrollos. Reddi es una
pieza fundamental en su proceso de desarrollo gracias a sus servicios de transferencia e identificación de oportunidades comerciales, temas que, al interior de la Universidad, no se manejaban.

Reddi se ha convertido en una apuesta muy importante para la región, ya que genera espacios que permiten a los equipos de proyectos similares compararse desde la perspectiva de la innovación. Es grato saber que la ciudad y la región no está tan lejos de otras regiones que se consideran más innovadoras, como es el caso de Antioquia. En este orden de ideas, Reddi cumple con su función de visibilizar y acercar más la ciencia y la innovación que se produce en las universidades con el sector productivo.
Aun cuando este proyecto es de alto impacto y reconocimiento desde la perspectiva científica, antes de la articulación con Reddi, el grupo de investigación había realizado aproximaciones con el sector empresarial tímidas, porque no se tenían las herramientas para comercializar el producto cuando estaba en su primera fase.

Tras las mejoras y nuevos desarrollos, Reddi entró a visibilizar el producto y sus bondades, así como a elaborar el plan de negocios, lo cual permitió identificar el valor agregado y su relevancia e identificar la mejor estrategia de transferencia al determinar la viabilidad del producto en el mercado. Gracias a Reddi, el equipo de investigación del proyecto Bioinsecticida para controlar a la hormiga arriera, contó con el apoyo de un I-Team conformado por tres estudiantes de maestría en Biotecnología, un Phd, dos expertos en inteligencia de mercados y un mentor de Baxter experto en mercadeo de Bionegocios. La función de este equipo fue potenciar esta tecnología a nivel comercial, pero también fortalecer las capacidades investigativas y habilidades blandas de los involucrados.


En la actualidad se realizan esfuerzos por parte del área comercial de Reddi para ubicarla en el radar de empresas que puedan ser posibles licenciatarias de esta nueva tecnología. Se hicieron acercamientos con la gerencia técnica de Soluciones Microbianas del Trópico, con quienes se adelantan temas de validación en entornos industriales que se esperan llevar a cabo para elevarla un escalón más hacia su proceso de transferencia.


Gracias a la gestión de Reddi, se ha logrado realizar un contacto con una empresa en Argentina que se encuentra muy interesada en licenciar la tecnología para su producción y comercialización en el territorio argentino, las negociaciones van adelantadas, sin embargo, en el mundo de la comercialización y transferencia de tecnologías cualquier cosa pueda
pasar.
 
Perfil investigador-emprendedor-innovador de base tecnológica El investigador Raúl Cuervo junto a su equipo de trabajo del proyecto Bioinsecticida para controlar la hormiga arriera, son un claro ejemplo de innovación tecnológica, es decir que, a partir de la investigación y el desarrollo, se crea algo nuevo que satisface una necesidad del mercado, dando como resultado un producto con una tecnología propia, un conocimiento autóctono y difícil de ser copiado. Si bien el Dr. Cuervo manifiesta su orientación netamente investigativa sin experiencia en las áreas estratégicas para desarrollar un emprendimiento, se destaca en él y su equipo la constancia en el proceso de desarrollo del proyecto y del potencial del mismo, característica fundamental en los rasgos del emprendedor innovador, así como la identificación de oportunidades comerciales en el sector en el cual se mueven en función de una necesidad.

Estas características pueden clasificar a los investigadores en emprendedores experimentadores, que son aquellos de personalidad persistente y mente abierta, actitudes idóneas para desarrollar ideas a partir de necesidades. Aunque es posible que los investigadores emprendedores sean débiles en la gestión empresarial, podría convertirse en un nuevo reto para las universidades potencializar a los investigadores en estos aspectos para que los desarrollos se transfieran y se comercialicen en tiempos más cortos.

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